Calle del Arenal

La calle del Arenal por su situación entra la Puerta del Sol y la Plaza de Isabel II es una de las calles más transitadas de la ciudad. Su peatonalización no ha hecho más que animar a madrileños y visitantes de la Villa a recorrer sus pasos de forma habitual, siendo un trayecto casi obligado para todo aquel que visita la ciudad.

El aspecto señorial y elegante que presenta esta calle, no tiene nada que ver con lo que debió ser esta zona en los primeros años de vida de Madrid. Esta localización, a las afueras de la primitiva ciudad, era una zona accidentada surcada por el arroyo de la Zarza o del Arenal. Este riachuelo nacería en los actuales terrenos de la Puerta del Sol y formaría a su paso un barranco que seguiría su camino hasta llegar a la denominada Plaza del Barranco, actual Plaza de Isabel II. En esta zona se uniría con el arroyo de Leganitos, que recorrería actualmente la calle homónima, para tomar camino del río Manzanares. En las épocas del año en que el arroyo no llevaba agua, la población utilizaba el lecho del río como arenal para extraer este material y utilizarlo en los diversos oficios. Este sería el motivo que da origen al nombre de esta calle.

Desde bien temprano, la población comenzó a instalarse en los alrededores de este cauce, creando los arrabales de San Martín y San Ginés. Estos barrios, separados por el barranco que formaba el riachuelo, comenzó a acoger a grupos de mercaderes, artesanos y agricultores que se valían de la situación cercana al camino de Guadalajara para hacer sus negocios. Con el paso de los años, todas estas profesiones darían nombre a algunas de las calles del barrio. Algunos ejemplos podrían ser la calle Tintoreros, calle Bordadores o calle Coloreros. Como hablamos en otro artículo, la denominación y numeración oficial de las calles se produjo durante el reinado de Isabel II en el siglo XIX.

Iglesia de San Ginés

Tiempos después, el crecimiento de la ciudad hizo que estos grupos de casas extramuros, tuvieran que incluirse dentro de su expansión. Para ello, se allanaron las zonas elevadas de ambos arrabales y poco a poco se fueron construyendo casas a ambos lados del antiguo barranco hasta llegar a los actuales terrenos de la actual Puerta del Sol. Pese a que al principio se agruparon en esta zona las casas de mancebía pública, con el asentimiento definitivo de la Corte en la Villa, la calle comienza a ganar importancia convirtiéndose en una zona atractiva para las casas nobiliarias españolas que querían estar cerca del Alcázar y, como no, del poder regio, para poder influir en él. Esto hizo que la calle del Arenal dejara atrás su pasado humilde y se poblara de distintos palacetes nobiliarios.

Desde este momento, la importancia de la calle Arenal fue siendo cada vez mayor. La construcción de la iglesia de San Ginés sobre la antigua ermita o la construcción del Teatro de los Caños del Peral, actual Teatro Real fueron el impulso definitivo para que esta vía se convirtiera en una de las más importantes de la ciudad en los siglos posteriores.

En estos tiempos podemos ver su vital importancia a lo largo del tiempo observando algunas de las edificaciones y hechos que han llegado a nuestros días. Por ejemplo, el gran Teatro Eslava, el maravilloso Palacio de Gaviria. Uno de los sucesos más representativos es que esta calle tuvo el honor de ser una de las primeras en contar con la instalación de farolas del alumbrado público en el siglo XIX.

Deja un comentario