Calle del Calvario

El barrio de Lavapiés es un barrio para recorrer sin prisas, surcando cada cuesta y poniendo el foco en cada una de sus coloridas casas. Estas calles estrechas y empinadas han sido con el paso del tiempo fieles testigos de mil historias que ocurrieron sobre sus adoquines desde que las primeras casas extramuros surgieron alrededor de la actual plaza de Antón Martín. Entre estas historias, una muy especial que da nombre a la calle del Calvario. ¿Queréis conocerla?

La calle del Calvario tiene un pequeño recorrido de gran pendiente entre las calles de Jesús y María y la calle del Olivar que atraviesan de norte a sur hasta llegar a la popular plaza de Lavapiés. En esta plaza, siempre tan concurrida, dice la tradición popular que se encontraba el corazón de la judería madrileña. Sin embargo, como comentamos en el artículo la judería de Madrid vimos que era algo poco probable.

Imagen de San Francisco de Asís

Cuentan los escritos que a principios del siglo XIII el mismismo San Francisco de Asís llega a la ciudad de Madrid después de haber realizado el camino de Santiago. San Francisco queda prendado de la ciudad y su entorno. Decide entonces instalarse en una pequeña choza a las afueras de la ciudad, en los alrededores de la ladera de las Vistillas. Escoge este entorno en el extremo de la ciudad para estar más cerca de la naturaleza y, según su corriente de pensamiento, más cerca de Dios.

San Francisco empieza a realizar su humilde labor con los más desfavorecidos desde este lugar a través de una comunidad de religiosos franciscanos observantes. Este establecimiento, que comienza en las inmediaciones de una humilde ermita extramuros de la ciudad, termina por convertirse con el paseo de los años en un convento bajo la advocación de Jesús y María.

La construcción del convento hace que la vida religiosa en sus alrededores crezca en este paraje tan natural. La congregación franciscana decide entonces la creación de un Vía crucis que comenzaría cerca del propio convento, en la actual plaza del Humilladero, recorrería los caminos hasta llegar al lugar donde murió crucificado Jesús, al Calvario (Gólgota) . La situación del Calvario coincidiría con los terrenos que hoy ocupa la calle del Calvario. De esta forma, la comunidad franciscana emularía las etapas que llevaron a Jesús a la crucifixión. Este sería el origen del nombre de esta calle tan popular de la barriada de Lavapiés.

Los terrenos donde se emplazaba el calvario de esta Vía crucis eran considerados sagrados por los cristianos de la ciudad, por lo que fue bastante habitual encontrar enterramientos cuando la ciudad de Madrid creció hacia el sur. Cuentan las crónicas que estos restos fueron llevados al desaparecido camposanto de San Sebastián.

Como curiosidad, me gustaría contaros que en una de las casas de la calle del calvario nació en el siglo XIX un conocido madrileño, el bandolero Luis Candelas Cajigal. Este personaje cometió todos sus asaltos sin quitar la vida a ninguna de sus víctimas y se convirtió en protagonista de coplas y versos populares. Esta leyenda fue finalmente capturado y muerto en garrote vil a la edad de 33 años

Hoy en día, sobre los terrenos en los que aquella pequeña congregación de franciscanos fundaron su convento allá por el siglo XIII, podemos contemplar la maravillosa Real Basílica de San Francisco el Grande del siglo XVIII . Uno de los iconos de la ciudad de Madrid.

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