Calle del Nuncio

La calle del Nuncio es una vía del barrio de La Latina que recorre serpenteante el tramo que transita desde la concurrida puerta Cerrada hasta la costanilla de San Pedro, donde se encuentra la iglesia de San Pedro el Viejo. Paseando por estas callejuelas que nacen entorno a la plaza situada en la entrada a este templo, uno de los más antiguos de la ciudad, se puede encontrar la tranquilidad que quizá no se halle en las calles más céntricas, llenas de visitantes y pobladores de la Villa.

El núcleo fundacional de Mayrit se estableció sobre la colina del alcázar, por lo que la calle del Nuncio quedó en primera instancia fuera de la protección de la muralla árabe. Sin embargo, esto no fue impedimento para que las gentes de estas tierras se fueran estableciendo poco a poco en el margen este del río Matrice o San Pedro, actual calle de Segovia, a los pies de esta loma. Curiosidades de la historia, en estos primeros momentos la población mozárabe fue quien se situó sobre estos terrenos. Todo esto cambió tras la conquista cristiana, pasando la población musulmana que decidió permanecer en la ciudad a ocupar la zona más al sur de la colina, comenzando a llamarse a esta la localización popularmente como La morería, término que ha llegado a nuestros días para mencionar esta parte de la ciudad.

Imagen actual del palacio de la Nunciatura.
Fotografía de Luis García, CC BY-SA 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41354316Former Apostolic Nunciature in Madrid (Spain). Building from 1735.

Las casas que se situaban fuera de la protección de la muralla fueron creciendo con el paso de los años. Este crecimiento hizo que se fueran formando arrabales extramuros. La muralla cristiana realizada en el siglo XII vino a solucionar este problema, incluyendo estos barrios dentro del propio núcleo. Este resguardo permitió dar un impulso a la zona. El protagonismo de esta parte de la ciudad comienza a crecer convirtiéndose en uno de los puntos más importantes de la ciudad medieval. La tranquilidad que se puede respirar en los paseos por estas calles empinadas poco tendría que ver con la época, donde las vías de arena y barro debían ser un hervidero alentado por la cercana plaza de la Paja y por el trasiego de mercancías y personas que atravesarían las cercanas puertas de Moros y Cerrada que permitía el acceso a la población a través de la nueva muralla cristiana creada por estos para proteger a los barrios que habían ido creciendo en los alrededores de la medina.

La importancia que había tomado esta zona de la ciudad y, por lo tanto, de la calle que nos ocupa tiene su reflejo en que la Santa Sede decidiera situar la vivienda de su máximo representante en esta calle en el siglo XVII. En ese momento se decide adecuar varias casas nobiliarias situadas en la calle para convertirlas en las dependencias del palacio de la Nunciatura. El nuncio se aloja en estos edificios, que habían pertenecido a ilustres propietarios como el marqués de las Siete Iglesias o la familia Vargas, durante varias décadas hasta que no queda más remedio que construir una nueva edificación por el estado ruinoso de los mismos. No sería este edificio el que ha llegado a nuestros días, dado que el nuncio, un siglo después, compra algunos terrenos colindantes y manda realizar un nuevo palacio, que es el que ha llegado hasta nuestros días.

Los nuncios que habitaron este palacio tuvieron una especial relación con la cercana iglesia de San Pedro el Viejo. Esta relación hizo que muchos de ellos decidieran pasar su descanso eterno entre los muros de esta.

A día de hoy, el palacio de la Nunciatura sigue existiendo en esta calle pero ya no es de titularidad vaticana, por lo que los representantes de la Santa Sede no se alojan en él. Paseando por la calle del Nuncio, que sigue guardando ese aire medieval gracias a las diferentes casas señoriales del siglo XVI y XVII que aun se conservan, podemos llegar a visitar la antigua residencia. Observándola desde el exterior podemos ver que aun guarda cierto aroma eclesiástico y contemplar los escudos de los embajadores papales en distintos puntos como recuerdo de los moradores que un día pasaron por aquí.

Iglesia de San Pedro el Viejo.
Recuperada de la web la web de turismo de Madrid

¿Os ha gustado la historia de este barrio y de la calle del Nuncio? Desde aquí os animo a que os acerquéis a recorrer sus calles para transportaros al Madrid medieval entre las calles, cuestas y jardines que podéis localizar en esta zona, para mí, tan desconocida de la ciudad. No muy lejos de aquí, existen dos rincones que seguro os van a gustar. Hablo de los jardines del príncipe de Anglona y los jardines del huerto de las monjas. ¡Buen día!

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