Calle Leganitos, recuerdo de uno de los arroyos de Madrid

Calle Leganitos en los primeros año del siglo XX

En muchas ocasiones el ir y venir de nuestra vida contemporánea nos hace quedarnos únicamente con la parte más actual y moderna de la ciudad, olvidando frecuentemente la historia que ha transcurrido por nuestros pasos. Una de tantas historias la podría contar la calle Leganitos que, a la sombra de la Gran Vía, ha sabido subsistir al paso del tiempo. ¿Queréis conocer un poco más sobre ella?

La calle Leganitos camina de forma discreta desde la plaza de España hasta la plaza de Santo Domingo. Una calle que hoy en día no se encuentra en su mejor momento pero que en otra época pudo contemplar a las gentes que entraban y salían por el noroeste de la ciudad. En la imagen podemos ver una instantánea del siglo XX tomada en dirección a la plaza de Santo Domingo.

Una localización que se mantuvo ajena al crecimiento de la ciudad hasta principios del siglo XVII, cuando las casas se fueron acumulando entorno al barranco que formaba el arroyo de Leganitos. Este arroyo vendría desde la actual calle de los Reyes, atravesaría la actual plaza de España para tomar la pendiente de la Cuesta de San Vicente hasta desembocar en nuestro querido río Manzanares. En su abrupto recorrido, se incorporaría a la altura de nuestra mencionada plaza, el arroyo del Arenal, que llegaría desde las alturas del núcleo fundacional de la ciudad, aumentando su caudal y fuerza.

Croquis de la calle y arroyo de Leganitos

El nombre del arroyo, que posteriormente ha dado nombre a nuestra protagonista, viene del paisaje que se podría ver en estas fertiles tierras bañadas por las aguas antes de que las casas conquistarán la zona y cambiarán el entorno. El propio azulejo de la calle nos da algunas pistas al respecto. En este precioso y sorprendente paraje, los madrileños de la época tenían sus huertas que cultivaban con todo su esfuerzo y dedicación. Leganitos viene de la palabra arabe alganet, que significa huerta, por lo que significaría calle de las huertas.

Con el paso de los años, se construyó un puente sobre este arroyo para permitir el paso de las personas de un al otro lado de esta vía fluvial. Cuentan que en las épocas que más llovía este acceso se antojaba imposible de transitar por lo difícil del terreno y el caudal del arroyo. En los alrededores, sobre un pequeño claro, los madrileños podían encontrar la fuente de Leganitos que aparece mencionada en el libro de nuestro más afamado escritor, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Espero que os haya gustado esta curiosa historia de la calle Leganitos. La próxima vez que visitéis la zona, haced una pequeña visita a esta vía que fue camino de entrada de miles de viajeros a nuestro querido Madrid. Cómo siempre os digo, disfrutad de la vida.

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