El cementerio más diminuto de Madrid

El cementerio más diminuto de Madrid se situaba desde el siglo XIX en uno de los lugares más transitados y con más vida de la ciudad, a la vista de todas las personas, pero invisible para todos ellas. ¿Adivináis donde podría estar?

Imagen de la estatua ecuestre de Felipe III.
Extraída de la página https://www.comunidad.madrid/

Este pequeño cementerio se localizaba en la Plaza Mayor, más concretamente en el centro de ella, dentro de la estatua ecuestre de Felipe III que preside la misma.

La necrópolis de la que hablamos no era de personas, sino de pequeños pajaritos que se colaban por el agujero que la estatua tenía en su boca. Los ingenuos pajaritos entraban por este hueco hasta el interior de la escultura pero al intentar buscar la salida, no eran capaces y morían en su interior de inanición.

Esto sucedió durante años, hasta que un hecho casual sacó a la luz el cementerio más diminuto de Madrid. Corrían malos tiempos para los símbolos monárquicos durante la II República. Durante este período, se atentó contra esta escultura por su simbología, colocándose un pequeño artefacto en ella. Al explotar, parte de la escultura estalló, saltando por los aires fragmentos de bronce y multitud de huesecillos de los pájaros que habían muerto atrapados en ella. Fue en aquel momento cuando todo el mundo descubrió lo que había en su interior.

Al repararse está escultura, viendo lo que había sucedido, se decidió cerrar el agujero de la boca del caballo para que no volviera a suceder. ¿Queréis visitarla?

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