Cerro Belmonte: El barrio de Madrid que se independizó de España

Los años 90 fueron unos años para nuestro país de verdadera expansión económica y social que no habían tenido precedentes en el último siglo de nuestra historia. La preparación de grandes acontecimientos como la Expo de Sevilla o los Juegos Olímpicos en Barcelona fueron un verdadero impulso para el desarrollo económico que se había empezado a producir años antes. La ciudad de Madrid no era ajena a toda esta ola de cambio y expansión que se estaba produciendo a lo largo y ancho del país. Este proceso tuvo como consecuencia directa la expansión urbanística de la ciudad dando cabida a la necesidad de crecimiento que tenía la misma. Es en estos momentos cuando emerge en la historia madrileña el humilde barrio del Cerro Belmonte. Un barrio de poco más de 250 habitantes que fue capaz de enfrentarse, no solo a la propia capital, sino al país declarando su independencia en el año 1990. ¿Queréis conocer la historia del Cerro Belmonte, el barrio de Madrid que se independizó de España?

Los vecinos del humilde barrio del Cerro Belmonte, perteneciente al distrito de Valdezarza, vivían sin sobresaltos en sus casas hasta que a principios de los años noventa una mañana se enteran de la noticia de que los terrenos sobre los que se asientan sus casas han entrado dentro del nuevo plan urbanístico de expansión de Madrid. Los vecinos, muy preocupados por el futuro del barrio, decidieron mantener varias reuniones para repasar los planes del Ayuntamiento de Madrid que, de ser ejecutado, expropiaría sus casas a cambio de un dinero que creían insuficiente.

Vecinos del barrio recibidos por Fidel Castro en su visita a Cuba

Los vecinos se manifestaron en multitud de ocasiones contra la decisión del Ayuntamiento de Madrid pero sin mucho éxito por lo que decidieron buscar algún medio para dar a conocer su problema a la opinión pública y, de esta forma, presionar al gobierno municipal. Por aquella época el gobierno cubano y español se enfrascaban en un conflicto diplomático y los vecinos vieron esta situación propicia para saltar a los medios de comunicación que seguían esta circunstancia. Se armaron de valor y se presentaron ante la embajada cubana para solicitar el asilo político. Aquella rocambolesca decisión tuvo éxito y el propio Fidel Castro invitó a varios de aquellos vecinos a visitar la isla y conocer de primera mano aquel conflicto. El recibimiento que prepararon los cubanos se pareció mucho al que realizaban a los jefes de estado, utilizando aquella visita políticamente frente a la oposición interna al régimen. Aquel hecho hizo saltar a la primera línea política a aquel grupo de vecinos pero la historia no terminó aquí.

A su vuelta a España, decidieron seguir con el pulso al gobierno municipal. El corte de calles de acceso al barrio y las huelgas de hambre de algunos vecinos precedieron a la decisión de convocar un referéndum para independizarse de España y elegir cómo querían ser gobernada a partir de conseguirlo. La votación se llevo a cabo y el sí ganó por inmensa mayoría por lo que se proclamó el Reino del Cerro Belmonte que también incluía al Principado de Villaamil y al Condado de Peña Chica. Una vez establecido el nuevo reino se decidieron a aprobar una constitución, crear una moneda y elegir una bandera que los representara.

La Constitución fue aprobada días más tarde y tuvo la anécdota de que en su artículo primero abogaba por la felicidad de sus habitantes y daba la bienvenida a todas las personas que se hubieran sentido abandonadas o maltratadas por el Ayuntamiento de Madrid. En el proceso de elección de la bandera decidieron expropiar una estrella a la bandera de la Comunidad de Madrid, como venganza. Esta estrella se acompañaría de tres franjas rojas horizontales. Una bandera que tenía un parecido razonable a la bandera cubana. De hecho, escribieron una carta a la Comunidad de Madrid exigiendo que eliminaran la estrella que ellos se habían apropiado. Otro de los elementos que añadieron para reforzar la identidad fue su propia moneda. La llamaron belmonteño y equivalía a 5.018 pesetas. Esta equivalencia no era casualidad, ya que coincidía con el dinero que quería pagar el Ayuntamiento por cada metro cuadrado expropiado. El billete no estaba impreso en papel moneda, era más bien artesano, dibujado el plano del barrio por una cara y la estrella expropiada por la otra como elementos representativos.

Todo aquel esfuerzo e ingenio se vio recompensado cuando los cerrobelmonteños recibieron la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid anulaba las expropiaciones presionado por la gran repercusión mediática que habían tenido las ocurrentes acciones de aquel grupo de vecinos que defendieron sus casas con uñas y dientes. Un ejemplo más del espíritu combativo de los madrileños a lo largo de la historia. No es algo nuevo, tenemos muchos ejemplos de este genio, uno de los más conocidos es el de Manuela Malasaña en el siglo XIX. Otro, este relato del Cerro Belmonte, el barrio de Madrid que se independizó de España que fue portadas de muchos medios de comunicación nacionales e internacionales.

Os dejo un enlace del reportaje del programa ¿Dónde estabas entonces?

¡Espero haberos sorprendido! Como siempre, agradezco que compartáis esta historia por redes sociales. ¡Buen día!

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