Circo Price

La ciudad de Madrid estaba a punto de llegar a mediados del siglo XIX cuando el domador de caballos y acróbata irlandés, Thomas Price, llegaba a la capital española atraído por el apogeo de las artes circenses que se estaba produciendo en la Villa. Pocos años después, fundaría el primer Circo Price.

Thomas Price era miembro de una familia con gran tradición de acróbatas. Su fama empezó a labrarse desde su infancia, dando sus primeros pasitos como acróbata y payaso en la ciudad de Londres. Emprendió varios proyectos junto a sus hermanos hasta que puso rumbo a España para hacer lo que siempre había hecho, circo.

A la llegada de nuestro protagonista, la ciudad de Madrid experimentaba un gran crecimiento demográfico que no terminaba de ordenarse a pesar de los esfuerzos por llevar a cabo diversos planes urbanísticos diseñados en la época. El bullicio que se percibía en cada calle de aquella metropoli europea tenía su reflejo en los espectáculos programados en teatros y circos madrileños. A las queridas zarzuelas, comedias, variedades y óperas se iban sumando poco a poco los emocionantes y sorprendentes números acrobáticos de los circos que se iban sucediendo por diversos rincones de la ciudad. El éxito con el que contaron estos espectáculos hizo que la Villa llegara a contar con algunos circos como  Teatro Circo Príncipe Alfonso, Circo Rivas, Circo Colón o Teatro del Circo o espacios como Los Campos Elíseos donde se experimentaba con un nuevo tipo de ocio.

Thomas Price comenzó a ser popular entre los madrileños gracias al espectáculo de acróbatas que instaló cerca de la actual Puerta de Alcalá. Tanto es así que decide inaugurar su propio circo pocos años más tarde en unos terrenos en el paseo de Recoletos, en la actual esquina con la calle Bárbara de Braganza. Este primer Circo Price estaba construido en madera y contaba con una pista central para el desarrollo de los espectáculos circenses.

La plaza del Rey acogería la segunda sede del circo Price en la ciudad. Una construcción que llegó a contar con aforo para casi dos mil espectadores, una amplia pista circular y un graderío más acogedor. El éxito del circo Price fue considerable, lo que permitió a Thomas fundar una franquicia en la ciudad de Barcelona y realizar giras, llevando el espectáculos a otras ciudades europeas. En una de estas actuaciones, nuestro protagonista perdió la vida, cediendo el testigo de la función a su yerno, William Parish. El circo Price acompañó a la ciudad alrededor de 100 años con sus exhibiciones, convirtiéndose en todo un referente social para la capital. En las últimas décadas del siglo XIX este icono echa el cierre por lo que la Villa pierde uno de los espacios culturales más exitosos de este siglo.

A principios del siglo XXI, el Teatro-Circo Price vuelve a abrir sus puertas, instalándose esta vez en la ronda de Atocha a pocos pasos de la glorieta de Embajadores. El Ayuntamiento de Madrid comienza la rehabilitación de la antigua fábrica de galletas Pacisa para acoger el prestigioso circo. En la actualidad las instalaciones acogen todo tipo de espectáculos, siendo un referente para el ocio y la cultura madrileñas. Es por ello que la ciudad se incluye en el grupo de ciudades europeas que cuenta con un circo estable en sus calles, como por ejemplo Bruselas, Amsterdam, Lisboa o Londres.

Sello conmemorativo del 250 aniversario del circo

Como curiosidad, me gustaría contaros que en el año 2018 se cumplieron 250 años de la creación del circo moderno y Correos emitió un sello conmemorativo para celebrarlo en el que se podría ver una figura inspirada en nuestro protagonista montando a caballo, Thomas Price, arte que dominaba a la perfección.

Os animo desde estas líneas a visitar este espacio tan especial ya sea para asistir a uno de sus eventos programados o, simplemente, dedicarle una visita desde fuera. ¡Feliz día!

Deja un comentario