Ermita de San Isidro

Cuadro pintado por Goya en 1788 que representa la romería de San Isidro. Museo del Prado

La humilde ermita de San Isidro se sitúa sobre la loma que forma esta zona con la ribera del río Manzanares en el distrito de Carabanchel. Un entorno maravilloso para contemplar, desde la calma del lugar, el perfil que marcan todos los edificios de la ciudad. En otros tiempos a las afueras, hoy en día casi en el centro.

En los terrenos que acompañaban al río a su paso por la ciudad, en otros tiempos fuera de la protección de los muros, se encontraban otras pequeñas ermitas que satisfacían las necesidades religiosas de los agricultores que trabajaban en los huertos y campos de la vega del rio. Este es el motivo por el que a nuestra protagonista de hoy, la acompañaran otras ermitas como la de la Virgen del Puerto o de la ermita de San Antonio de la Florida

A finales del siglo XI estos terrenos se encontraban alejados del bullicio de la ciudad, dedicados a la agricultura y al pastoreo de los animales que alimentaban las bocas de las cercanas urbes. Por aquel entonces pertenecían a los Vargas, una familia nobiliaria madrileña que obtuvo una gran cuota de poder en la Villa, debido a la ayuda que prestó a Alfonso VI en la conquista de Madrid.

Fuente de San Isidro

San Isidro estuvo al servicio de la familia Vargas como zahorí y jornalero. La zona donde se construye la ermita, según cuenta la tradición, fue testigo de uno de los milagros del santo. En concreto San Isidro logró que brotara agua de una roca milagrosamente para dar de beber a su amo, Iván de Vargas. Sobre el punto donde brotó el agua se construyó la famosa fuente que la tradición popular atribuye poderes curativos y que es una parada obligatoria en la romería que se celebra anualmente en la pradera.

El origen del edificio data del siglo XVI, cuando la emperatriz Isabel de Portugal promueve la construcción de la ermita en los citados terrenos. La emperatriz había quedado maravillada con los poderes curativos de aquel agua, ya que fueron capaces de curar unas fiebres a su hijo, futuro Felipe II. En la actualidad podemos ver una remodelación realizada en el siglo XVIII. Al acceder a su interior podéis ver un sencillo templo con una nave única de tres tramos cubierta por bóvedas de cañón sobre arcos fajones con lunetas laterales. Si nos fijamos en el retablo mayor podemos ver representado el milagro de la fuente. En él aparece el patrón de San Isidro, Iván de Vargas arrodillado. Además escoltando a esta representación, encontramos a las tallas de San Isidro y su mujer, Santa María de la Cabeza.

El boca a boca hizo que las gentes de todos los lugares acudieran a probar tal afamada agua. Al llegar allí y tomar el agua, después del largo camino, se paraban a descansar en la pradera. Años más tarde, estas peregrinaciones comienzan a oficializarse y se terminaron convirtiendo en la actual romería que hoy conocemos y que, seguramente, más de uno y dos hayamos participado en ella.

Desde estas líneas os animo a visitar la ermita en estos días tan especiales para los madrileños.

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