Estatuas urbanas dedicadas a ciudadanos anónimos

En esta entrada me gustaría hacer un pequeño homenaje a todos esas personas que vivimos en esta preciosa y sorprendente ciudad, nacidos y acogidos, que día a día hacemos Madrid. Sirvan como tributo estas palabras que recorrerán las estatuas urbanas dedicadas a ciudadanos anónimos que el Ayuntamiento de Madrid ha ido colocando en diversas calles y plazas. ¿Me acompañáis a descubrirlas?

Estatua barrendero

Quizá una de las más conocidas y fotografiadas es la del barrendero, situada en la plaza  de Jacinto Benavente. Una de las zonas más concurridas del centro, no es raro encontrar a esta figura con compañía a todas horas, aunque en otras aparece desapercibida entre la multitud. Nos acompaña en esta plaza desde el año 2001 y representa a un barrendero con el uniforme de trabajo de 1960. Esta estatua de bronce, sirve como homenaje a la profesión por su ardua labor diaria de mantener limpia la ciudad.

Figura de Julia

En el barrio de Malasaña tenemos a nuestra siguiente desconocida. Se trata de Julia, una estudiante de bronce apoyada sobre el lateral del Palacio de Bauer. Este edificio, actual sede de la Escuela Superior de Canto, albergó en otra época la Universidad Central de Madrid. Existen dos explicaciones sobre el significado de esta figura. Por un lado, unos piensan que está dedicada a todas esas mujeres que quisieron estudiar y, por su condición de mujer, no se les permitió. Otros, sin embargo, razonan que el significado de enfoca en aquellas mujeres que hicieron todo lo posible por estudiar, pese a tener a la sociedad en contra, llegando incluso a fingir ser hombres y vestirse como tales para conseguirlo. Entre estos últimos, cuentan que al realizar está escultura de bronce, el autor pudo tener en mente a la escritora y jurista Concepción Arenal en el siglo XIX que tuvo que vestirse con ropas de varón para poder estudiar Derecho. Sea como fuere, está efigie nos espera en una de las calles del carismático barrio de Malasaña. ¿Con cuál de las dos historias os quedáis?

Estatua en bronce del farolero

La estatua del farolero es otra figura que nos acompaña en nuestros paseos por las calles de Madrid, en este caso en el barrio de los Austrias, frente a la Imprenta Municipal. Quizá menos conocida por todos, saca del recuerdo a la ya extinta profesión de farolero que acompañó a la ciudad durante el siglo XIX cuando el alumbrado de las calles se realizaba gracias a faroles de aceite que los trabajadores de este gremio se encargaban de encender y apagar. Estos trabajadores mantenían las luces de las calles con su característica indumentaria. Cómo curiosidad, ha quedado en la memoria los dichos de Meterse uno a farolero o Meterse faroles donde no le llaman.

Estatua del jubilado

Caminando por los primeros números de la calle Mayor, esperando a que el tiempo pase, podemos descubrir la figura del jubilado observando los restos de la medieval mezquita mayor, antecesora de la antigua iglesia de Santa María. La estatua, apoyada sobre la barandilla que acoge uno de los restos más antiguos de la ciudad, mira contemplativa al horizonte como si no tuviera prisa o esperara a alguien. Esta estampa, tan común en los alrededores de las obras madrileñas, nos lleva acompañando en este mismo lugar desde el año 1999 como parte de la musealización de estos restos.

Estatua de Fortunato

A pocos metros de la plaza de las Cortes, nos espera Fortunato, representante de todos los vendedores de cupones de la ONCE que durante tantos años han recorrido las calles y plazas de la ciudad regalando ilusión. La figura, instalada en el setenta y cinco aniversario de la organización, hace viajar a nuestra imaginación a los años sesenta con la presencia a todo detalle de este afable vendedor. 

Lector de bronce en la Plaza de la Paja – Foto de Ignacio Gil

En la tranquilidad de la actual plaza de la Paja, muy distinta al bullicio que se escucharía en otra época, en uno de los extremos de la misma, a la sombra del Palacio de los Vargas, descubriremos a uno de los lectores eternos de la ciudad. Señalando un titular de un periódico, tranquilo, sosegado, pasa los días esta figura de bronce, acompañando a los vecinos y visitantes de este carismático lugar.

Estatua de la violetera

La estatua de la Violetera representa a esas mujeres que vendían flores por las calles de la ciudad y que quedaron  inmortalizadas en la obra musical del compositor José Padilla. La figura representada con su vestido chiné estuvo durante mucho tiempo en los titulares de prensa por la polémica sobre su colocación, en primer lugar en el cruce de la Gran Vía con la calle Alcalá para pasar a su ubicación definitiva en el parque de las Vistillas.

Espero que os hayan gustado estas estatuas urbanas dedicadas a ciudadanos anónimos. Os animo a encontrarlas a todas. ¿Cuál no conocías?

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