Monasterio de las Descalzas Reales: un lugar de paz

Las calles y plazas del centro de la ciudad nunca descansan ante el continuo transitar de gente por las aceras y coches por las calzada. Sin embargo, el Nuestra Señora de la Visitación, más conocido como Monasterio de las Descalzas Reales es un oasis de tranquilidad dentro del bullicio que representa la vida del casco histórico de Madrid. ¿Queréis conocer más sobre este lugar de paz?

Entre todo este mundanal ruido pasa desapercibido para la mayoría de los transeúntes este precioso e histórico edificio que se sitúa a pocos metros de la calle Preciados, de la plaza del Callao o de la mismísima Puerta del Sol. Este palacio, que preside la plazuela del mismo nombre, es hoy un lugar de oración habitado por una congregación de monjas franciscanas de clausura. Un remanso de paz rodeado del ajetreo de las calles aledañas, que solo se ve sobresaltado en los periodos navideños, cuando la cancioncilla típica de su vecina Cortylandia provoca ilusión a niños y mayores en estos días.

A finales del siglo XI se empieza a poblar esta zona, al otro lado del arroyo del Arenal, a las afueras del núcleo fundacional de Madrid. Por aquel entonces las casas se fueron agrupando poco a poco entorno al monasterio cluniacense de San Martín, que ocuparía parte de estos terrenos y que tendría su iglesia sobre los actuales terrenos que ocupaban el edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid. A la postre se formaría el conocido arrabal de San Martín, uno de los primeros arrabales cristianos.

Existen diversos indicios que dan pie a sospechar que sobre el solar que hoy se levanta el monasterio existía un pequeño conjunto palaciego en época medieval. Por aquella época Madrid no contaba con muchos palacios por lo que, con el establecimiento definitivo de la corte en Madrid, este lugar fue elegido por la familia real para aposentarse o pasar partes del día. A fin de cuentas, el Alcázar era un lugar más frío y orientado a satisfacer las necesidades militares. En este tipo de palacios, la familia real se encontraba más cómoda y podían alejarse del estrés del gobierno del reino.

Por este motivo Juana de Austria, hija de Carlos V, nació en el propio palacio y más adelante disfrutó de muchos ratos entre sus paredes, sobretodo cuando volvió de Portugal, después de enviudar. A mediados del siglo XVVI promovió la constitución de un monasterio de monjas clarisas descalzas en una parte de este palacio. De esta forma, este palacio acogió por un lado un monasterio con todo lo necesario para la vida de las religiosas (huertos, pozo, cuadras para animales,…) y, por otro, estancias para que la familia real pudiera seguir visitándolo con asiduidad con aposentos, salones y salas de recepción de invitados.

La primera comunidad de monjas llegaron desde la localidad valenciana de Gandía. Entre las normas de fundación de la comunidad existe una por la cual el grupo de monjas no puede ser nunca mayor a treinta y tres, la edad de Cristo a su muerte. Poco después de su llegada, el día de la Asunción, se inauguró el monasterio con una gran celebración, contando entre los asistentes con la élite de la ciudad y con la propio familia real liderada por el propio Felipe II.

Retrato de Juana de Austria.
De Sofonisba Anguissola – Dorotheum Auctions details, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36280453

Juana de Austria, no fue la única Habsburgo que mantuvo una relación estrecha con este monasterio. La emperatriz María de Austria, hermana de la primera, habitó el mismo a su vuelta de centroeuropa y Margarita de la Cruz, su hija, lo hizo en calidad de monja dentro de la propia congregación. Muchas de ellas decidieron que sus restos descansaran entre las paredes de este monasterio. Como curiosidad comentar que Juana de Austria descansa en una capilla que se encuentra en el mismo lugar que nació y María de Austria reposa en el coro de la iglesia. Era tal común la presencia de este tipo de personas que en algunas etapas de la historia, el monasterio llegó a acoger pequeños grupos de contrapoder o pequeñas camarillas que intentaban influir en las decisiones del reino.

En la actualidad, el Monasterio de las Descalzas Reales se localiza sobre un edificio del siglo XVI que no solo tienen un gran valor histórico por todo lo acontecido allí, sino un gran valor artístico por las obras de arte que hoy en día almacena en su interior. El monasterio mantiene su uso religioso pero parte de él es visitable al público. Tenéis datos de como visitarlo a través del enlace anterior. No hay sala que no merezca la visita porque en cada puedes encontrarte detalles dignos de admiración. La sala que más me gustó cuando fui, hace algunos años ya, fue el salón de lo reyes. Este espacio te hace viajar al pasado e imaginar como serian aquellos palacios en todos su esplendor. Los retratos que adornan la estancia da algunas pistas de cómo se decorarían otros lugar como el alcázar de la ciudad.

Si queréis conocer un poco más del templo, os dejo un video de unos quince minutos para que amplíes información.

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