Origen de la Casa de Campo

La Casa de Campo es el parque municipal más grande de Madrid y pasa por ser uno de los grandes pulmones de la ciudad. Hoy en día es uno de los espacios verdes más visitados y punto de reunión habitual para muchos madrileños que disfrutan de la gran variedad de actividades que se pueden realizar en su interior. Este extenso parque al oeste de la ciudad cuenta con un origen que nada hacía presagiar a lo que ha llegado a ser en nuestros días. ¿Os gustaría conocer el origen de la Casa de Campo?

Estatua ecuestre de Felipe III en los jardines de la Casa de Campo

Para indagar más en los primeros pasos de este jardín histórico, tenemos que viajar a los siglos XV y XVI donde Madrid poco a poco va adquiriendo el favor de los monarcas castellanos como una de las sedes favoritas para establecer la Corte, en aquellos momentos itinerante. Su privilegiada situación y la gran abundancia de caza en los parajes de cercanos hace que los reyes pasen largas temporadas en la zona. Es Felipe II quien establecerá de forma definitiva la Corte en la ciudad, sin embargo no es un proceso rápido y requirió de años de preparación de dependencias para establecer aquí la capital del Imperio Hispánico.

En este contexto, el linaje de Los Vargas no solo han conservado la influencia que había conseguido tras la ayuda prestada en la conquista de la ciudad en el siglo XI sino que la ha ampliado y es unas de las familias más poderosas de la ciudad. Esta Casa cuenta con innumerables posesiones repartidas por Madrid y sus alrededores, destacando el Palacio de los Vargas en la Plaza de la Paja o los terrenos donde en época de Carlos V se levantaría la ermita de San Isidro. Entre sus propiedades, nos interesa fijarnos en unos vastos terrenos situados al otro lado del río, en la ribera del río Manzanares que pese a estar en las afueras de la ciudad, el viaje a ellos era relativamente corto.

En estos terrenos, cerca del la desembocadura del arroyo Meaques deciden construir un palacete al estilo italiano que sirva como casa de campo y de recreo, mostrando al resto de la Villa su autoridad y poderío. Dotaron a la finca con grandes huertas y arboledas que servían de abastecimiento a la casa, además de grandes jardines para el paseo de los miembros de la familia. Sin duda, debió ser uno las fincas más admiradas y envidiadas. Tal es así, que el emperador Carlos V acostumbraba a pasar algunas temporadas en ella, invitado por la familia Vargas. Como curiosidad, algunos historiadores creen que en este palacio pasó Francisco I de Francia parte de su cautiverio y que, al fin de su condición de prisionero, decidió construir a las afueras de París la residencia Bois de Boulogne, llamado popularmente Castillo de Madrid, inspirado en la madrileña Casa de Campo donde había pasado parte de su retención.

En la Vista de Madrid de Anton Van den Wyngaerde podemos ver una panorámica de Madrid del siglo XVI. Si nos fijamos se ve el relieve de la muralla madrileña custodiada por el Alcázar en la parte izquierda de la imagen. Un poco más abajo, en azul, he marcado la Casa de Campo de los Vargas.

Vista de Madrid por Anton Van den Wyngaerde en 1556

Con el establecimiento definitivo de la Corte en Madrid, se empieza a forjar la idea de construir un corredor natural y de caza que uniera el Real Alcázar de Madrid, símbolo de la Monarquía Hispánica con otras propiedades reales, como el Real Monte del Pardo. De esta forma, la Corona comienza a comprar diversos terrenos para alcanzar su objetivo, entre los que está la casa de campo de la familia Vargas.

Casa de Campo en color azul en el plano de Pedro Teixeira en 1656

Una vez adquirida por la Corona, los reyes sucesivos van dotando a la finca de las infraestructuras acuíferas para el regadío de los huertos y para la creación de fuentes y lagos ornamentales. Además, van ampliando los jardines adecuándolos a los estilos y modas de cada época. En el mapa de Pedro Teixeira se puede ver perfectamente la gran extensión de la Casa de Campo en el siglo XVII. Entre los distintos elementos de ornamentación, destaca la estatua ecuestre de Felipe III. Esta estatua, ahora en la Plaza Mayor, estaba colocada en uno de los jardines de la Casa de Campo

¿Os ha gustado la historia del origen de la Casa de Campo? En otro artículo seguiremos hablando de las miles de historias que ocurrieron en este espacio tan singular de la ciudad.

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