Plaza de Cascorro

La Plaza de Cascorro es una de los lugares más transitados de la ciudad debido a que en sí misma es un cruce de nueve calles, pero sobretodo, por ser un punto de referencia en el conocido mercadillo de El Rastro que da vida a esta parte de la ciudad todos los domingos del año. La mayoría de las personas reconocen esta carismática plaza por su representativa estatua. Sin embargo, un gran número de ellas desconocen que la representación de este soldado en bronce no es Cascorro, sino Eloy Gonzalo. ¿Me dejáis que os aclare este lio?

Plaza del Cascorro en el plano de Pedro Texeira en el siglo XVII

Empecemos por el principio porque el pueblo de Madrid nunca ha llamado a esta plaza por su nombre oficial. En la Edad Media, esta plaza era llamada plazuela del Duque de Alba aunque popularmente la gente la conocía como plaza de El Rastro. Esto se debía a que en los alrededores de la moderna plaza del General Vara del Rey estaban los mataderos y sobre la actual Ribera de Curtidores, como su propio nombre indica, el gremio de los curtidores de pieles. El traslado de las piezas y la pendiente de la calle, tenían como consecuencia que se creara un rastro de sangre a su paso. Con el paso del tiempo se formó un mercado siguiendo este rastro, por lo que todo el mundo terminó llamando a esta hilera de puestos de venta, El Rastro.

En el centro de la plaza se situaba una gran cruz que todo el mundo la conocía como la cruz de El Rastro, por lo que hemos comentado anteriormente. Esta cruz fue sustituida por la escultura que podemos ver en la actualidad en los primeros años del siglo XX e inaugurada con gran pompa por el rey Alfonso XIII. La escultura representa al soldado Eloy Gonzalo que lleva un rifle y una lata de gasolina. Pero, ¿Quién era Eloy Gonzalo?

Eloy Gonzalo era un soldado español que se encontraba luchando en la guerra contra los mambises cubanos. Más concretamente un pueblo llamado Cascorro a unos 50 kilómetros de La Habana. El grupo de soldados, entre los que estaba Eloy, se encontraban asediados por los rebeldes en una situación de inferioridad numérica. La situación era muy complicada para los soldados españoles y era necesaria una acción sorpresiva. Decidieron que había que volar una posición de los rebeldes desde donde les asediaban con gran crueldad pero que era francamente complicada de atacar. Eloy Gonzalo, pese a lo arriesgado de la acción, se prestó voluntario. Ataviado con un rifle y una lata de gasolina, como se le representa en la escultura, este soldado se lanzó contra la posición enemiga haciendo estallar la posición rebelde y consiguiendo completar su misión con éxito. Gracias a esta acción y a la ayuda de otra columna de soldados españoles se pudo liberar el sitio de los insurrectos.

Retrato de Eloy Gonzalo. Fuente ABC

El pueblo español, después de perder la mayoría de sus territorios de ultramar en el siglo XIX, estaba sedienta de buenas noticias y éxitos por lo que la hazaña de este soldado fue un hilo de luz y ánimo para una sociedad que veía como el imperio al que perteneció se estaba esfumando. La historia quiso que Eloy Gonzalo tuviera poco tiempo de disfrutar de aquella heroicidad y ser reconocido por su pueblo porque murió un año más tarde por una infección intestinal por la mala alimentación del ejercito en aquella cruel guerra.

El ayuntamiento de Madrid, con el fin de levantar el ánimo del pueblo de Madrid y rendir homenaje a aquella hazaña, colocó la estatua a los Héroes de Cascorro tres años después de la pérdida de los últimos territorios de ultramar. Durante la primera República la plaza toma el nombre de Nicolás Salmerón, uno de sus primeros presidentes, pero los madrileños popularmente la llamaban la plaza de Cascorro por la confusión de identificar, por ignorancia, el soldado de la escultura con la batalla en la que participó. Después de la Guerra Civil, el Ayuntamiento de la Villa decide cambiar el nombre de la plaza para, por un lado eliminar un símbolo republicano y, por otro lado darle el nombre popular con el que la gente la conocía realmente.

¿Te ha parecido curiosa? Espero que la próxima vez que recorras los puestos del encantador mercadillo de El Rastro te fijes la estatua de Eloy Gonzalo que posa en el centro de la plaza de Cascorro y recuerdes su heroica hazaña.

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