Plaza de la Villa de París

La semana pasada estuve caminando por los alrededores de la plaza de Colon para hacer algunas fotografías y un poco sin querer me encontré de bruces con un sorprendente y especial rincón en el centro de la ciudad. Un punto verde con aroma francés entre los elegantes edificios que lo esconden. Me pareció de los más curioso. Hoy me gustaría contaros un poquito más de la plaza de la Villa de París.

Los terrenos sobre los que se aposenta esta plaza estuvieron ocupados por los jardines y huertas del antiguo convento de la Visitación de Nuestra Señora, popularmente conocido como convento de las Salesas Reales. Este convento tiene su origen en la compra por parte de la reina Bárbara de Braganza de unos terrenos cercanos a la puerta de Recoletos. La reina mandó construir sobre ellos un convento y un colegio para jóvenes de la nobleza. Además, la reina se quería asegurar un lugar donde retirarse en caso de que la muerte visitara a su esposo antes que a ella, el rey Fernando VI.

Las seguidoras de San Francisco de Sales fueron exclausadas a finales del siglo XIX debido a una de las diversas desamortizaciones que se produjeron en España. Una vez fuera, parte de las dependencias fueron utilizadas como Palacio de Justicia, acogiendo las sedes de la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Colegio de Abogados de España. La iglesia del convento siguió con su labor evangelizadora dedicando su nombre a su gran benefactora, Santa Bárbara. La recién creada plaza se nombró como plaza del Palacio de Justicia por el uso que se le dio a parte de los edificios del original convento de las Salesas Reales.

La plaza es un homenaje a este matrimonio y es por ello que las estatuas de los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza presiden los dos espacios en los que se parte esta plaza. Los majestuosos edificios del antiguo convento hacen el resto, mostrándose imponentes en los alrededores de este espacio. La hermosa iglesia de Santa Bárbara alberga en su interior los restos de los enamorados reyes, quienes murieron sin descendencia, pasando el testigo del reinado a su hermanastro, el rey Carlos III que era por aquel entonces rey de Nápoles. Fernando VI es uno de los pocos reyes que no está enterrado en el panteón de El Escorial. Otro de los edificios que vigilan la plaza es el destinado al Tribunal Supremo.

En los primeros años del siglo XX, tras la visita del presidente francés Émile Loubet, la ciudad de Madrid quiso hacer un guiño a nuestros vecinos bautizando el espacio como plaza de la Villa de París. Desde entonces, es como se conoce este rincón oficialmente.

Os animo desde aquí a visitar este precioso lugar de Madrid que está por aquí. Y, como no, a que dejéis vuestros comentarios en redes sociales.

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