¿Por qué se llama M 30?

Siempre suelo contar historias o curiosidades del pasado pero creo que ya va siendo hora de hablar de alguna del presente. La protagonista de hoy será la conocida vía de circunvalación M 30 que forma directa o indirecta parte de la vida cotidiana de la gran mayoría de los madrileños que se mueven por la ciudad. No es difícil escuchar nombrarla en un día normal porque aparece sin querer en las conversaciones sobre atascos en el trabajo, en los informativos radiofónicos o en cualquier indicación sobre como llegar a cierto lugar. Sin embargo, pocos conocen su historia o el origen de su nombre. ¿Me queréis acompañar a rebuscar en este pasado tan presente? ¿Queréis saber por qué se llama M 30?

Imagen aérea de la M 30 recogida de Emesa 30

La M 30 o Calle 30, como se conoce también esta vía, es una carretera que circunvala la ciudad evitando que los vehículos tengan que atravesarla y, de esta forma, permite descongestionar el tráfico del centro. Este carretera con forma de anillo, cuenta con más de treinta Km de longitud, parte de ellos bajo tierra.  Si sumáramos los ramales y desdobles llegaríamos a contar más de dos cientos Km de calzadas, cuarenta y ocho de ellos soterrados. Diariamente recibe la visita de más de dos millones de usuarios, lo que equivaldría a doblar los habitantes de la ciudad de Valencia o a superar con holgura la población de la ciudad de Barcelona. Y por último, si tenemos en cuenta todos los vehículos que utilizan la M 30 anualmente, llegaríamos a la cifra de cuatro cientos millones. En mi opinión, no sé que os parece a vosotros, unos datos monstruosos que muestran lo importante que es esta vía para las comunicaciones de la ciudad de Madrid.

La M 30 no fue la primera vía de circunvalación de la ciudad. Todo comenzó cuando a mediados del siglo XIX el Plan Castro diseñó el ensanche de Madrid. Este plan tuvo en cuenta el futuro crecimiento de la ciudad y trazó sobre el plano dos vías de circunvalación que aliviaran el centro de la ciudad. Por un lado, la llamada M 10, transitaba por la Gran Vía, la calle Alcalá, el paseo de Recoletos, plaza de Colón, la calle Princesa y los recién estrenados bulevares del norte. Esta primera circunvalación coincidía en varios tramos con la antigua cerca de Felipe IV que había dejado marcada la ciudad para siempre siglos antes. Por otro, más alejada del centro, la llamada M 20, que hacía un recorrido por la calle Francisco Silvela, calle Joaquín Costa, Calle Pedro Bosch, calle Doctor Esquerdo y calle Raimundo Fernández Villaverde.

Distintas circunvalaciones de Madrid. En color verde M10. En color azul M20 y en color naranja M 30

A mediados del siglo XX, casi cien años más tarde, se proyecta una nueva vía de circunvalación que permita satisfacer las nuevas necesidades derivadas del crecimiento poblacional y de parque de vehículos de la ciudad. En este diseño inicial se proyecto que en el lado oeste, la vía acompañe al río Manzanares durante su recorrido por la población. En el este, la M 30 se diseña aprovechando el cauce del arroyo Abroñigal que viajaría desde el norte, recibiendo las aguas del arroyo de la Castellana en los alrededores de las instalaciones de Abroñigal pertenecientes a ADIF y continuaría su paso hasta desembocar en el río Manzanares.

Después de la M 30 vinieron otras… M 40, M 50. Pero eso será para otro artículo. ¿No os parece?

Y entonces…¿Por qué se llama M 30? Pues tiene relación con lo que acabamos de ver y también con el plan Plan Peña. Este plan vino a intentar poner orden y normalizar los nombres de las carreteras que comenzaban a poblar todos los rincones de la geografía española. En lo que respecta al nombre de nuestra protagonista. En primer lugar, se estableció que al ser una carretera de la ciudad de Madrid, llegaría la letra M. En segundo lugar, al ser la tercera vía de circunvalación, llevaría el número 3. En tercer lugar al ser una circunvalación, utilizaría el número 0. Finalmente, se formaría el nombre oficial M 30 que todos conocemos hoy en día. ¿Nos os parecen curiosas estas cosas que resultan tan simples?

Espero que os haya gustado este pequeño fragmento de historia viva que nos ha ayudado a descubrir el origen de esta carretera y por qué se llama M 30. Si os gustaría indagar un poquito más o ver imágenes de su historia, os dejo un video del Ayuntamiento de Madrid que repasa con fotografías el recorrido histórico de esta emblemática vía.

Por cierto, si me permitís una licencia culinaria os quiero recomendar desde estas líneas una hamburguesa que homenajea a nuestra querida y, a veces odiada, M 30. Os hablo de la hamburguesa del Goiko llamada M 30. ¿Os apetece probarla? ¡Buen día! ¡Ya me contaréis qué tal!

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