Puerta de Toledo: la cápsula del tiempo

José I Bonaparte, rey de España

Hoy toca escribir sobre uno de los monumentos que posa solemne en lo alto de la pendiente que se desliza hacia el río Manzanares y se presenta ante los madrileños y visitantes que se quieren adentrar en Madrid por el sur. Me gustaría hablaros de la puerta de Toledo y de los secretos que almacena en la cápsula del tiempo que cuida a sus pies. ¿Os cuento un poquito más?

La puerta de Toledo que podemos ver hoy en día se terminó a 1827. Sin embargo la idea inicial de construir una puerta en este punto nace unos años antes. José Bonaparte piensa en construir una puerta monumental durante el periodo que la ciudad se encuentra ocupada por los franceses con el objetivo de honrar a su hermano Napoleón. A pesar de ello, el destino que siempre nos sorprende, quiso que el monumento se terminara cuando las tropas francesas  acababan de ser expulsadas de Madrid. Por este motivo, más que honrar a Napoleón, las autoridades madrileñas utilizaron la puerta para ensalzar esta victoria y, como no, la figura de El deseado, el rey Fernando VII. Si nos fijamos, la próxima vez que pasemos cerca la puerta de Toledo, la puerta reza así:

A Fernando VII, el Deseado, padre de la Patria, restituido a sus pueblos, exterminada la usurpación francesa, el Ayuntamiento de Madrid consagra este monumento de fidelidad, de triunfo y de alegría.

Puerta de Toledo

La ciudad de Madrid ha tenido diversas puertas llamadas de Toledo que permitían el acceso a la ciudad a través de las sucesivas cercas que rodeaban la población. Este acceso recibe dicho nombre por comunicar con el camino que llevaba a la ciudad vecina. El primer emplazamiento que se conoce situaba una puerta en las inmediaciones del Hospital de La Latina. Más concretamente, en la intersección de la calle Toledo con la calle Santa Ana. Más tarde con el crecimiento de la cerca se trasladó más hacia el sur, en las inmediaciones de la Casa-Matadero de Madrid. Era bastante común que el ganado pasara por este acceso de camino con destino a El Rastro donde se encontraba parte de la industria de  curtido de pieles.

Lo curioso es que, como se hace en la actualidad, las autoridades del momento, en la fase de construcción de la puerta incluían una pequeña cápsula del tiempo donde incluían objetos del momento para que quedará recuerdo en el futuro. El siglo XIX sin duda fueron unos años muy convulsos para España y este es un claro ejemplo. Esta pequeña cápsula del tiempo varió su contenido dependiendo de la autoridad del momento…¡Y fueron unas cuantas! El primero, Jose Bonaparte introdujo en este cofre la Constitución de Bayona, promulgada por el, y unas monedas con su efigie. Cuando los franceses salieron de la ciudad, las autoridades españolas que habían luchado contra los franceses y habían promulgado la Constitución de 1812 sacaron aquel cofre e introdujeron otro. En este caso, incluyeron la Constitución de Cádiz y unas monedas con el rostro de Fernando VII. Fernando VII al regresar a Madrid no tenía entre sus planes acatar dicha constitución, por lo que una de las primeras cosas que hizo fue sacar de aquel cofre la constitución liberal. La cosa no quedo así, tras el golpe del general Riego que destituía a este Rey, se desenterró la cápsula para volver a incluir en ella la Constitución de 1812 y sacar las monedas de Fernando VII por considerar que el rey había traicionado a la constitución. Por último, Fernando VII pidiendo ayuda a los Cien Mil Hijos de San Luis consiguió volver al poder e imponer una monarquía absolutista. Aquella cápsula del tiempo volvió a ser desenterrada para incluir el decreto de derogación de la Constitución de 1812 y unas monedas con su imagen. Esto no pudo vivirlo el general Riesgo que fue ahorcado en la plaza de la Cebada.

Fotografía de la Puerta de Toledo con la verja

Las ejecuciones públicas de la ciudad han ido variando su localización en función del crecimiento de la la ciudad y el uso de sus espacios públicos donde se practicaban. Desde la plaza de Mayor, se trasladaron hasta la plaza de la Cebada para finalmente llevarlas más al sur, a la puerta de Toledo, nuestra protagonista de hoy.

Ahora vamos a hablar un poquito del aspecto de la puerta de Toledo. En la fachada sur se puede ver una alegoría de España y las provincias que la componen. Además si nos fijamos, en la parte norte podemos ver el escudo de la ciudad sostenido por dos ángeles. En los laterales, igual que ocurre con otras puertas monumentales de la ciudad, se escenifican trofeos decorativos como armaduras, cañones o escudos que son símbolos de la lucha de los españoles por la independencia.

Espero que os haya gustado el artículo y os haya ayudado a conocer un poco más la puerta de Toledo y su cápsula del tiempo.

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