Rio Manzanares fiel compañero

El río Manzanares recorre un total de noventa kilómetros desde su nacimiento en el Ventisquero de la Condesa hasta su desembocadura en el río Jarama. A su paso por la ciudad de Madrid, el rio Manzanares ha sido fiel compañero de los primeros asentamientos en la zona, hace 500.000 años, hasta amigo de deportistas y paseantes en el actual parque de Madrid Río.

Carpetanos, romanos, visigodos y posteriormente árabes han sido los pueblos que se han ido asentando a lo largo de su ribera para aprovecharse de todos los recursos que el río les proporcionaba. Originalmente, los árabes le dieron el nombre de río Guadarrama, cuyo significado sería algo así como río del arenal. Con este nombre continuó su historia hasta que el Duque del Infantado, allá por el siglo XVII, decidió cambiarlo de nombre para que fuera homónimo a su principal señorío, Real de Manzanares. Este es el nombre que ha llegado hasta nuestros días.

La historia de Madrid siempre ha ido ligada al río, de hecho una de las razones de la fundación de la ciudad, además de vigilar la ciudad de Toledo de las posibles revueltas, sería defender el camino fluvial existente junto al río de la presión cristiana desde el norte.

Imagen del rio Manzanares a su paso por el puente de Arganzuela

El río Manzanares siempre se ha caracterizado por ser un río de poco caudal. Tenemos constancia de los comentarios jocosos que los visitantes extranjeros hacían sobre el río en el siglo XVIII. Por ejemplo, un embajador alemán  decía que es navegable en coche y en caballo u otro general francés comentaba no sólo han huido los españoles, también se ha fugado el río.

Lo cierto es que, pese a ello, desde que Madrid se convirtió en la capital del Imperio hubo un sueño, conseguir que tuviera puerto y, por tanto, una conexión con el mar. Durante el reinado de Felipe II se planteó la posibilidad de unir la capital con Lisboa. En aquellos momentos la capital portuguesa pertenecía a la corona española. Esta salida al mar se presentaba muy beneficiosa para el reino ya que permitiría a los galeones provenientes de América cargados de mercancías llegar directamente a Madrid a través de este canal.

El proyecto pasaba por adecuar el río Tajo desde Lisboa hasta el río Jarama y desde aquí, remontar el curso del río Manzanares hasta el futuro puerto madrileño (¿Os lo imagináis?). Al final no pudo ser y eso que varios reyes intentaron acometer el proyecto en varias etapas. De los 365 kilómetros que contemplaba la idea, solo llegaron a completarse 15 kilómetros. Las dificultades técnicas de la obra, así como la gran inversión necesaria de las arcas reales siempre fueron un impedimento para sacar adelante este anhelo real.

El Rio Manzanares fiel compañero de la ciudad, hoy en día con la remodelación de la M-30 se ha convertido en un pulmón verde y punto de encuentro de los madrileños, después de tantos años, la brecha que existía entre los barrios a ambos márgenes del río, es un poco más pequeña. La naturalización del rio aporta un punto extra a su recorrido, pudiendo encontrarnos con la fauna y vegetación que pudieron observar nuestros antepasados siglos atrás.

Os dejo varios libros interesantes sobre el tema que seguro os van a gustar.

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